Los efectos del gluten

En los últimos tiempos, el gluten ha pasado a ser una sustancia muy conocida a causa de la gran cantidad de casos de celíacos (personas intolerantes al gluten) que existen en la población. De hecho, desde el año 2005, existe la obligación de especificar en cada uno de los alimentos si éstos contienen gluten pero… ¿Sabemos exactamente qué es y los efectos que causa en nuestro cuerpo?

El gluten es un conjunto de proteínas (gliadina y gluteína), contenidas en la harina de los cereales de secano, fundamentalmente el trigo, pero también en la cebada, el centeno y la avena, o cualquiera de sus variedades e híbridos. La palabra gluten deriva del griego y significa pegamento. Por lo tanto, entre otras funciones, actúa como elemento aglutinante; es el cemento que une los diversos ingredientes en panadería y pastelería, responsable de la consistencia elástica de las masas.

Pero, debido a este efecto aglutinante, no sólo lo encontramos entre los cereales sino que también es utilizado para la elaboración de alimentos procesados, como platos precocinados, salsas de soja, embutidos, preparados sazonadores y mezclas de especias, helados, chocolates, dulces o chicles.

Pues bien, el gluten no sólo actúa como un “pegamento” en nuestros alimentos sino que también tiende a pegarse en las paredes intestinales y, debido al excesivo uso de éste, las cantidades diarias que ingerimos pueden no ser nada beneficiosas.

Cuando esta sustancia entra en contacto con los intestinos, interfiere con el metabolismo y absorción de nutrientes de los alimentos que componen esa comida. Y como no tiene casi ningún valor nutricional en sí mismo, poco obtenemos con dicha comida. Incluso las personas que no padecen alergia al trigo están introduciendo en su intestino un pedazo pegajoso que provoca estreñimiento.

La menor de las reacciones es una sensación constante de leve fatiga aunque también puede provocar diarreas ocasionales sin ninguna causa, gases, hinchazón intestinal … y generar alergias e intolerancias que a la larga complicarán las funciones vitales, no sólo del intestino, sino también del hígado e incluso del sistema inmunológico.

Las informaciones contenidas en este artículo se publican únicamente con fines informativos y no pueden ser consideradas como recomendaciones médicas personalizadas. No debe seguirse ningún tratamiento basándose únicamente en el contenido de este artículo, y se recomienda al lector que para cualquier asunto relacionado con su salud y bienestar, consulte con profesionales de la salud.