Los disruptores endocrinos

En el artículo sobre la hiperestrogenia o el exceso de estrógenos (http://bloglaianaturopatia.com/2020/07/29/la-hiperestrogenia-o-exceso-de-estrogenos-parte-i/) comenté que una de las posibles causas de esta alteración es un exceso de disruptores endocrinos en nuestro día a día y que una de las acciones importantes para regular la cantidad de estrógenos en el organismo es eliminar por completo estos disruptores endocrinos. Bien, ¿y qué son estas sustancias?

Los disruptores endocrinos, también denominados estrógenos ambientales o xenoestrógenos, son sustancias químicas exógenas capaces de alterar la síntesis, liberación, transporte, metabolismo, enlace, acción o eliminación de las hormonas naturales del organismo, entre ellas, los estrógenos.

Son capaces de alterar el equilibrio hormonal y la regulación del desarrollo embrionario y, por tanto, con capacidad de provocar efectos adversos sobre la salud de un organismo o de su descendencia.

El listado de disruptores endocrinos es muy amplio y crece día a día, comprendiendo desde productos químicos sintetizados por el hombre hasta sustancias que se encuentran de manera natural en el medio ambiente. Entre los más destacados están los ptalatos y el bisfenol A, empleados en la fabricación de plásticos. Los ftalatos hacen que el plástico sea suave y flexible. Se usan en juguetes, sonajeros, mordedores y dispositivos médicos como las sondas y los tubos. El bisfenol A hace que el plástico sea transparente, fuerte y difícil de romper. Se utiliza en los biberones, los envases para comidas, las botellas de agua y las latas de comida (revestidas en su interior con resinas que lo contienen).

Otros disruptores habituales en nuestro día a día son los parabenos y el triclosan, empleados en la composición de productos cosméticos como conservante y bactericida, respectivamente. Los alimentos de cultivo intensivo los contienen en grandes cantidades.

Los disruptores endocrinos han sido asociados por numerosos estudios científicos, realizados sobre animales o personas, a problemas como la diabetes, la obesidad, la infertilidad, el cáncer de mama o el de próstata, los problemas cardiovasculares, las alteraciones en el desarrollo neurológico y cerebral y los trastornos del comportamiento, entre otros.

En este enlace (http://ec.europa.eu/environment/chemicals/endocrine/pdf/sec_2007_1635.pdf) encontrarás un extenso listado de todos los disruptores endocrinos que se conocen. El artículo está en inglés, pero a partir de la página 20 están los nombres de todos ellos, cuyo nombre es muy parecido en cualquier idioma. Y en este otro estudio (https://www.edc-eu-tour.info/sites/edc-eu-tour.info/files/field/document_file/report_ed_pesticides_in_eu_food_pan_europe.pdf, en inglés) podrás consultar la cantidad de disruptores que puede contener cada alimento de cultivo NO ecológico.

Y nosotros, ¿qué podemos hacer?

Aunque es algo muy importante a tener en cuenta, no hace falta obsesionarse (la obsesión tampoco es buena para la salud y nuestra salud no sólo depende de la exposición a disruptores endocrinos). Es necesario mantener un estilo de vida saludable, con una dieta equilibrada, realizando actividad física a diario y evitando hábitos nocivos. Por supuesto, tenemos que ser conscientes de lo que compramos y utilizamos. Podemos hacer pequeños cambios en el nuestro día a día para reducir la exposición a los disruptores endocrinos coma por ejemplo:

  • Utilizar “tuppers” de cristal, cerámica o silicona;
  • Utilizar botellas de acero inoxidable o de cristal;
  • Evitar los cosméticos que contienen dichos químicos (si quieres asegurarte de ello, compra o utiliza productos cosméticos hechos con ingredientes naturales);
  • Reducir la ingesta de comida procesada y enlatada (priorizar las conservas en cristal; el interior de las latas se recubre con una delgada capa plástica, principalmente compuesta de resinas epoxi, que liberan bisfenol A en la comida);
  • Comprar fruta y verdura ecológica y de proximidad;
  • Evitar artículos hechos de policarbonato o cloruro de polivinilo, especialmente cuando están diseñados para almacenar alimentos o estén en contacto con niños pequeños.
  • Utilizar chupetes “libres de bisfenol A”.
  • Los recibos utilizados en muchos supermercados y cajeros automáticos contienen altas concentraciones de bisfenol A (el bisfenol A se absorbe por la piel).
  • Evitar alimentos envasados con film de PVC.

Tenlos en cuenta sobre todo si padeces de problemas de fertilidad (tanto masculina como femenina), si tienes alguna alteración en tus órganos reproductivos (pubertad precoz, mamas fibroquísticas, endometriosis, cáncer de mama, de útero, de próstata o de testículos), si padeces trastornos del metabolismo (diabetes, obesidad, síndrome metabólico, etc.), si tienes problemas hormonales, cardiovasculares o neurológicos.