Despensa para la memoria

Hace más de sesenta y cinco años se estableció el hecho de que una deficiencia en la alimentación puede causar trastornos mentales, incluso depresión grave. Por ejemplo, las membranas neuronales están rodeadas por las vainas de mielina que están compuestas por grasa. Bien, el tipo de grasa que forma estas vainas es insaturada, formándola básicamente el ácido linolénico, presente en algunos frutos secos, semillas y aceites de buena calidad, las algas y el pescado azul. Lo cierto es que este tipo de grasas deben ingerirse con la dieta habitual ya que el cuerpo no puede fabricarlas, y, por desgracia, no están presentes en los aceites refinados y usados por la mayoría de la población. El cerebro también las necesita para su correcto funcionamiento. Si las grasas que ingerimos son de mala calidad, las grasas del cerebro serán de mala calidad.

Los más de quinientos médicos y psiquiatras pertenecientes a la Fundación Americana para el Estudio de la Hipoglucemia sostienen que la falta de azúcar en la sangre puede causar depresión, ansiedad, olvido, temblores, pesadillas y crisis nerviosas. Esta falta de azúcar viene dada por el consumo indiscriminado del mismo y el consecuente desequilibrio en su metabolismo y la actividad insulínica (Felipe Hernández, 2009). Es prioritario consumir carbohidratos de calidad, que no sean simples y de asimilación rápida.

A parte, el cerebro necesita aminoácidos, minerales, vitaminas del grupo B y antioxidantes para funcionar bien, así como beber suficiente agua para evitar la deshidratación.

despensa para la memoria

Alimentos que alimentan tu cerebro

  • Aguacate: por su contenido en vitamina B6, ácido fólico, fosfolípidos y grasas de buena calidad que mejoran la comunicación de las neuronas. Es un alimento imprescindible en una dieta saludable. Puedes comer medio al día.
  • Almendras: mejoran la actividad muscular y nerviosa. Contienen calcio, magnesio y potasio, favoreciendo el equilibrio del sistema nervioso.
  • Anacardo: es rico en magnesio y vitamina B1 y B2, cuya carencia produce nerviosismo e irritabilidad. Déjalos en remojo un par de horas antes de comértelos.
  • Nueces: ricas en ácidos grasos esenciales, lecitina, fósforo y vitamina B6, que tonifican el sistema nervioso. Casualmente, ¡tienen forma de cerebro! Déjalas en remojo un par de horas antes de comértelas.
  • Piñones: Contienen vitamina B1, hierro y proteínas.
  • Pipas de calabaza: Las semillas de calabaza, al igual que otro tipo de semillas como las de lino, chía o sésamo, contienen numerosos antioxidantes que protegen al cerebro del daño de los radicales libres. También son una excelente fuente de magnesio, hierro, zinc y cobre. Estos micronutrientes actúan para mejorar la función nerviosa, para incrementar las funciones cognitivas como la memoria y el aprendizaje, y para prevenir enfermedades neurodegenerativas.
  • Avena: proporciona hidratos de carbono, ácidos grasos esenciales y vitaminas del grupo B. Contiene además una sustancia llamada avenina de suave acción sedante. Cómprala siempre sin gluten.
  • Garbanzos: Aportan proteínas, hidratos de carbono y vitaminas del grupo B de forma bastante equilibrada.
  • Lechuga y apio: poseen acción sedante, muy útiles en caso de insomnio.
  • Plátano: rico en vitamina B6, hidratos de carbono, potasio, magnesio y… ¡triptófano! Un aminoácido muy importante para relajarnos y facilitar el sueño. Puedes comer 1 cada 3 días.
  • Albaricoque: por su riqueza en oligoelementos, se lo considera equilibrante del sistema nervioso.
  • Arándanos: ricos en antioxidantes y vitamina C, protegen al cerebro de los radicales libres, mejoran la memoria a largo plazo, ayudan a reducir la inflamación y el estrés oxidativo del cerebro. Además contienen potasio, que contribuye a la transmisión y generación de neurotransmisores.
  • Tomate, brécol y zanahoria: son una buena fuente de niacina, que juntamente a la vitamina B6 y al magnesio que contienen, intervienen en la conversión de triptófano en serotonina.
  • Verduras y hortalizas frescas en general: por su aporte en vitaminas, minerales y oligoelementos (minerales que necesitamos en pequeñas cantidades como el zinc, el litio, el manganeso, etc.).

col kale

Muy importantes las verdes como las coles de Bruselas, el brócoli, la col kale o las espinacas que contienen vitamina A, vitaminas del grupo B y antioxidantes que ayudan al buen funcionamiento de la memoria. Entre sus antioxidantes encontramos flavonoides y sulforafanos que tienen propiedades neuroprotectoras y anticancerígenas.

Para aprovechar todos sus nutrientes, recomiendo consumirlas al vapor o incluso crudas. Por supuesto, a diario.

  • Pescado azul:es rico en fósforo y omega 3, que tiene un papel protector frente a la progresión del deterioro cognitivo. Está demostrado que el consumo de pescado influye en aspectos como la memoria, el aprendizaje y la inteligencia. Eso sí, que sea de pequeño tamaño (sardinas, boquerones, caballa, etc.) ya que el de gran tamaño, como el atún, el salmón, el emperador, etc. contienen grandes cantidades de metales pesados. Consumirlo al menos dos veces por semana en nuestra dieta.
  • Aceite de coco: es muy beneficioso para el cerebro, ya que contiene altos niveles de triglicéridos de cadena media que ayudan a descomponer las cetonas (subproductos que actúan como combustible para las células del cerebro). El aceite de coco también contiene propiedades antiinflamatorias que ayudan a suprimir la inflamación en las células. Los estudios han demostrado que el aceite de coco es beneficioso para la pérdida de memoria relacionada con la edad.
  • Lecitina de soja: la lecitina es un fosfolípido que forma parte de la membrana de las neuronas facilitando la transmisión de los impulsos nerviosos.
  • Levadura nutricional: rica en vitaminas del grupo B y otras vitaminas y minerales.

En Laia Naturopatía te recomendamos el curso online Visión Holística de Las alteraciones del sistema nervioso.