¿Por qué hay tantos niños hiperactivos? (Parte II)

Y después de la primera parte (¿Por qué hay tantos niños hiperactivos?), os explicamos qué más puedes hacer para ayudar a tus hijas/os diagnosticados de TDAH. Verás lo importantes que son la nutrición, la calidad del sueño, la actividad y el ejercicio físico y algunos complementos nutricionales.

En el artículo previo ya te comenté la importancia hacer una dieta rotatoria para averiguar si algún alimento perjudica (sobre todo gluten, lácteos, soja, huevos y frutos secos), o hacer un test kinesiológico o un test de intolerancias alimentarias para poder descartar rápidamente aquellos alimentos que pueden ser causantes de hiperactividad y/o trastornos de atención.

También hablé de la importancia de eliminar el azúcar de la dieta y añadir grasas de buena calidad (aguacates, aceite de oliva virgen extra, aceite de girasol de primera presión en frío, frutos secos y semillas, aceite de coco, pescado azul de pequeño tamaño –sardinas, arenques, boquerones, … ya que los de gran tamaño contienen gran cantidad de mercurio que acaba siendo perjudicial-, etc.), consumir más fruta y verdura y comer proteínas de calidad (evitar todos los preparados cárnicos).

niños hiperactivos

La calidad del sueño

Es importantísimo que el niño o la niña duerman el tiempo necesario para su edad, que debería ser de más de 10 horas. Diferentes estudios han relacionado la falta de sueño, o la mala calidad de éste, con el TDAH.

Para dormir bien y tener una buena calidad de sueño:

–          Es importante evitar todas aquellas sustancias estimulantes durante el día: azúcar y alimentos que lo contengan, bebidas con gas y con cafeína, chocolate, etc.

–          Cenar pronto, al menos unas 2 horas antes de acostarse. Y acostarse pronto (antes de las 9 de la noche).

–          Introducir en la cena alimentos ricos en triptófano, un aminoácido precursor de la serotonina. Se encuentra en alimentos como las nueces, el sésamo, el plátano, huevos, pollo, pescado azul, aguacate y cereales integrales.

–          Evitar cualquier tipo de pantalla (tele, tabletas, móviles, etc.) entre la cena y la hora de acostarse, o al menos una hora antes de hacerlo. Los juegos de mesa tranquilos, la lectura, un masaje, escuchar música tranquila, etc. favorecen la relajación.

–          Se pueden utilizar aceites esenciales en difusión para crear un ambiente relajante y calmante, por ejemplo, aceites esenciales de lavanda, manzanilla romana, naranja, mandarina, etc.

niños con TDAH

El ejercicio físico

Varios estudios también han demostrado la importancia del ejercicio físico en niños con TDAH (y como el sedentarismo contribuye a la aparición de este trastorno). El ejercicio aeróbico y el yoga practicados de manera frecuente son los más adecuados y los que aportan mayor beneficio.

La actividad física y el ejercicio incrementan el autocontrol y la sociabilidad y promueven las habilidades sociales (sobre todo en la resolución de conflictos); aumentan la autoestima y el bienestar; ayudan a focalizar la atención; y, si se trata de un deporte en equipo, fomentan el trabajo en grupo y la interacción.

Los complementos nutricionales para el TDAH

Como ya he comentado antes, los ácidos grasos poliinsaturados son importantísimos para reforzar el sistema nervioso y la actividad cerebral. Además de los citados como aporte alimentario, tomar un suplemento de Omega 3 (muy rico en DHA, sobre todo) mejora notablemente los síntomas.

Un suplemento de Zinc y Vitamina B6, ya que ayudan a reducir la excitabilidad según varios estudios. Si el aporte de alimentos ricos en triptófano es deficitario, valorar la posibilidad de tomarlo como complemento. Estos tres nutrientes juntos funcionan muy bien ya que hacen sinergia entre ellos.

También tener en cuenta las Sales de Schüssler, que funcionan maravillosamente bien en niños. Si conoces a algún terapeuta que las recomiende en su consulta, pídele consejo ya que es un tema tan extenso que requiere otra publicación.

¡Y no nos olvidemos de la hidratación! La mejor bebida es el agua, seguida de los zumos de fruta 100% naturales y recién exprimidos. Se recomienda  una media de litro y medio o dos litros al día, aumentando su consumo en verano.

Es importante tener en cuenta todos estos factores para actuar holísticamente. No es suficiente la medicación si el sueño o la alimentación son deficientes, o no es suficiente una buena calidad del sueño si la alimentación no es conveniente. Por tanto, abordarlo desde todos los aspectos es prioritario.

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