¿Por qué hay tantos niños hiperactivos?

¿Por qué hay tantos niños hiperactivos? El comportamiento anormal en los niños es bastante a menudo debido a reacciones adversas a los alimentos y con mayor frecuencia a una falta de ciertos nutrientes. Los niños con discapacidades de aprendizaje y comportamiento “extraño” muy frecuentemente regresan a la normalidad tras un cambio de dieta.

El descubrimiento de los neurotransmisores en los alimentos fue un paso más hacia la comprensión de los efectos de la alimentación sobre la mente. Hoy en día hay un siempre creciente número de niños hiperactivos con problemas de aprendizaje o socialmente ineptos, y esto está pasando a un ritmo tan acelerado como para crear serios problemas en las familias, escuelas y sociedad. Buena parte del problema podría ser la condición de hipoglucemia, hoy muy extendida, que a menudo pasa inadvertida.

Un niño puede fácilmente ser clasificado como apático, sin interés en la escuela, o fácilmente distraído e incapaz de mantener la concentración en un asunto, mientras su cerebro es incapaz de funcionar adecuadamente debido a “insuficiente combustible”.

El cerebro necesita glucosa

Pero lo que nuestro cerebro necesita es glucosa, no sacarosa. Tras el consumo de alimentos o bebidas que contienen azúcar, o sea sacarosa, el nivel de azúcar en la sangre se eleva mucho en pocos minutos y el páncreas suministrará gran cantidad de insulina. Muy rápidamente esta no sólo hará su papel, sino que reducirá el nivel de azúcar más allá de lo normal. Esto dispara un inmediato deseo de más dulces, más refrescos… y seguirá una reacción en cadena (crisis hipoglucémica). El consumo frecuente de alimentos o bebidas ricas en azúcar puede fácilmente inducir la hipoglucemia como estado casi constante.

Es mucho mejor consumir cereales integrales, que tienen una reacción más lenta sobre el nivel de azúcar en la sangre, mientras el pan blanco, arroz blanco, pasta refinada también son responsables de variaciones excesivas, aunque no tan extremas como el azúcar.

Otro problema que no puede ser subestimado es el exceso de proteína animal: existe una relación directa entre el exceso proteico de origen animal y en combinación con los productos azucarados y refinados, y la tasa de agresividad. El exceso proteico puede ser la causa de numerosas afecciones como los problemas renales, que pueden ser detectados mucho después, cuando el daño orgánico es irreversible.

La intolerancia a alimentos es mucho más engañosa. Puede conducir a un gran número de síntomas, que pueden hacerse evidentes hasta 30 horas o más después de la ingestión del ingrediente cuestionado. En caso de hiperactividad o dificultad para la concentración prolongada, debería sospecharse de intolerancia alimentaria.

Al menos uno de cada dos niños americanos en edad escolar sufre intolerancia a uno o más alimentos (y no es de dudar que una situación similar se pueda dar también en España, visto que el tipo de alimentación moderna se aleja cada vez más de la “dieta mediterránea” y se acerca a la de los EEUU).

Un síntoma común en la mayoría de niños con intolerancia alimentaria es una extrema adicción a un alimento o bebida concreta. Un niño probablemente se pondrá bastante irritable o impaciente si no puede tomarlo. En relación con el “efecto droga” es el fenómeno del síndrome de abstinencia.

Niño hiperactivo

Lo que los padres pueden hacer:

Rotación en la dieta: evitar dar al niño las mismas sustancias a diario, para determinar cual es el ingrediente responsable de los síntomas.
Test muscular o kinesiológico, para detectar cual alimento hace bajar la energía del niño en respuesta a un estímulo mecánico sobre sus músculos;
Análisis de sangre para detectar las intolerancias alimentarias.

Desde el punto de vista de la dieta, es importante sustituir los azúcares con productos integrales, ofrecer alternativas saludables como fruta fresca o frutos secos etc… Desde el punto de vista de la suplementación es muy importante el aporte de Ácidos grasos esenciales (AGE, los que se conocen como omega 3 y 6), como se ha visto en estudios sobre niños autísticos y niños con síndrome de hiperactividad con falta de atención.

Esto porqué los AGE forman parte de todas y cada una de las membranas de nuestras células y forman el bloque estructural de nuestro cerebro (el 60 % del cerebro es grasa y el 40% de esta grasa es omega 3); además regulan la transmisión nerviosa, el reflejo muscular, intervienen en la respuesta inmune, ayudan a reparar la membrana de la mucosa intestinal en los casos de intestino permeable (que está estrictamente relacionado a las intolerancias alimentarias), regulan la presión en el ojo, articulaciones y vasos sanguíneos, entre otras cosas.

Otra sustancia que se ha relacionado muy estrictamente con los niños hiperactivos  son los salicilatos. Normalmente, estan presentes en frutas y verduras (hay un largo listado al respecto), y que deberían ser suprimidos de la dieta durante un tiempo, reintroduciéndolos después uno a uno para ver cuál de estos alimentos afecta más al niño, y así afinar su dieta.

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Nota: Las informaciones contenidas en este artículo se publican únicamente con fines informativos y no pueden ser consideradas como recomendaciones médicas personalizadas. No debe seguirse ningún tratamiento basándose únicamente en el contenido de este artículo, y se recomienda al lector que para cualquier asunto relacionado con su salud y bienestar, consulte con profesionales de la salud.